miércoles, 17 de septiembre de 2008

Delegar o no Delegar, ese ese el dilema


"Lo primero es lo primero". Tenemos la obligación y necesidad de establecer prioridades sobre aquellos asuntos que son realmente importantes, tanto en nuestra vida profesional como personal.

Esto implica que uno no tiene una capacidad ilimitada para realizar todo lo que está capacitado para hacer. Si no actuamos bajo ese paradigma, seguro que existen tareas que no realizaremos de forma eficaz y eficiente. En el corto plazo es posible mantenerlo, en el medio y largo, se desplomará como un castillo de naipes y será origen de nuevos conflictos.

Pero oh afortunados nosotros que tenemos una herramienta única para dedicar nuestro tiempo a tareas estrechamente ligada a nuestra responsabilidad en la organización.
DELEGAR. Puede que a algunos se pongan muy nerviosos al oírla, bien porque tuvieron una mala experiencia pasada, bien porque no se atreven a ponerla en práctica (ay el miedo, que asentado está en la empresa), o bien porque sencillamente no han podido. A todos ellos tranquilos. Vamos a dar una serie de ideas de cómo llevar a cabo una delegación eficaz. No es una fórmula magistral, aunque ha tenido unos resultados extraordinarios.

La Delegación está basada en la Confianza. Esta se da pero también se gana. En este partido juegan dos. Pero antes de la delegación existe la identificación de la tarea, trabajo, proyecto a delegar. Si al principio, no se tiene el enfoque adecuado, elige una tarea que no sea crítica en la empresa pero sí que tenga peso específico.
A partir de aquí iniciamos el proceso:
1.- Perogrullada, ELIGE AL MEJOR CANDIDATO. Me explico. Puedes elegir al más capacitado o aquél que obtendrá experiencias más enriquecedoras desempeñando sus nuevas funciones. El Desarrollo personal es desarrollo para la organización.

2.- Lo que se delega no es trabajo sino la RESPONSABILIDAD. Delegar la parte mecánica de los trabajos crea un efecto contrario. No te quites “muertos de encima” es lo primero que la otra persona detecta.

3.- Suministra toda la información de la que dispones. Índica tu visión, y el objetivo que persigues y PIDE LA OPINIÓN AL RESPECTO DE LA PERSONA DELEGADA, cómo se podría mejorar, porque no lo olvides, ella es la RESPONSABLE. Esta simple pregunta, activará de forma inmediata su actitud y te ayudará a entrever si el candidato es de valía.
4.- Informa inmediatamente al resto de la organización de las competencias delegadas.

5.- Establece un Plan de Ejecución y Control, de tal manera que identifiques de forma precisa los parámetros de control y la periodicidad de las reuniones. Es un compromiso mutuo.

6.- Ofrece un feed-back constructivo. Técnica del Sandwich: Empieza con los aspectos positivos, sigue con los ASPECTOS A MEJORAR (que no negativos), finaliza con los aspectos positivos.

7.- Ofrece reconocimiento sincero cuando el trabajo se vaya ejecutando según lo previsto, y asume la responsabilidad si este no ofrece el resultado esperado. Recuerda que la responsabilidad final es tuya porque tú elegiste delegar. Reconoce de forma inmediata los errores y aprende de ellos. La próxima vez que delegues obtendrás un mejor resultado seguro. Eres como un entrenador: las victorias son de los jugadores y las derrotas responsabilidad del entrenador.

Una forma de poner en práctica tu liderazgo es a través de la delegación. Es una relación GANAR-GANAR. Implantar la delegación en la empresa, afecta directamente a la cuenta de resultados y crea profesionales motivados con su desempeño. ¿Cuándo vas a comenzar?