jueves, 15 de octubre de 2009

IMPERARE SIBI MAXIMUN IMPERIUM EST


No cabe duda que vivimos unos tiempos complicados... se están produciendo cambios en los paradigmas que estructuran nuestras vidas.... y seguro que a todos nos asalta, en algún momento, la cuestión...."¿y ahora qué?".

Existen dos alternativas: tener el absoluto convencimiento de que vamos a salir de esta situación o tener el absoluto convencimiento de que vamos a salir de esta situación!. Y para explicar lo anterior quiero compartir una breve historia.

Cuando Hernán Cortés comenzó la conquista de México, desembarcó en la playa de de San Juan de Alua, y mandó a sus tropas al frente. A los pocos minutos los soldados oyeron un poderoso estruendo en la retaguardia: todas las naves excepto una habían sido inutilizadas (la leyenda dice que quemó las naves, de ahí la expresión “quemar las naves”, pero en realidad fueron barrenadas).

El conquistador mandó un mensaje claro a sus tropas: sólo tenemos una alternativa y esa no es otra que la de VENCER. La retirada no era posible hubiera sido un suicidio, y para retornar a España había que construir nuevas naves.

El nivel de expectativa y compromiso que trasladó a su ejército fue extraordinario, a la vez que desterró cualquier pensamiento sobre una posible derrota. El enfoque incondicional en la Victoria provocó la obtención de la misma. Pero no hemos de olvidar que después de este hecho, los soldados tuvieron que ir al frente de batalla, dejarse la piel (nunca mejor dicho) y finalmente pudieron lograr la Victoria.

De nada sirve tener el absoluto convencimiento de una idea, de un objetivo (AMP Actitud Mental Positiva) si para lograrlo no desarrollamos una estrategia de acción masiva. Esta combinación nos diferencia, provoca que las cosas pasen y nos convierte en líderes.

Imperare sibi, maximum imperium est: “el liderarse a si mismo, es el mayor de los liderazgos”.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Comunicación Efectiva


El proceso de comunicación humana es muy particular. Es tan particular como poco efectivo, en muchas ocasiones. Me explico. Durante un proceso de comunicación estándar se pierde más de un 80% del contenido que se pretende transmitir de forma original. Esta degradación de la comunicación pasa por los siguientes estadios:

1.Lo que uno quiere decir
2.Lo que realmente dice
3.Lo que el otro oye
4.Lo que el otro comprende
5.Lo que retiene
6.Lo que contesta


Si a esta considerable pérdida le sumamos que de la composición que presenta un mensaje realmente transmitido sólo un 7% corresponde a las palabras que empleamos, las mismas “quedan en evidencia””. El resto corresponde a la entonación, timbre, cadencia (38%) y, el 55% al lenguaje corporal.
Estos datos ponen de manifiesto la importancia del lenguaje no verbal, y sobre todo la efectividad del mismo. Especialmente en un aspecto, el que se refiere al proceso de escucha activa. Si, si de escucha. ¿Por qué siempre que hablamos de Comunicación, inconscientemente (o no) nos centramos en la parte oral, en la de la transmisión del mensaje?.
Escuchar activamente significa, en primer lugar voluntad absoluta de querer comprender. No ocurre a veces, cuando estamos en una conversación, que mientras el otro habla nos podemos a pensar en nuestras cosas o en la siguiente pregunta que le vamos a hacer. O lo interrumpimos de forma constante.
Escuchar activamente es observar el lenguaje no verbal del otro, callar nuestro ruido interno (lo que se hablaba en el párrafo anterior), centrarse en las verdaderas necesidades y “acoger” a la otra persona. En definitiva establecer una sintonía (rapport) que haga inevitable el éxito del proceso.
Recordad que quién domina una comunicación es el que más pregunta y más escucha, no el que más habla.

Esta entrada está dedicada a Jabato.

Hasta la próxima,

jueves, 18 de junio de 2009

Man on the Moon


El título del artículo puede probablemente evocar la canción que el grupo norteamericano R.E.M. dedicó al controvertido cómico Andy Kaufman. Nada más lejos de la realidad.

Cuentan que John F. Kennedy se encontraba realizando una visita oficial a los cuarteles generales de la NASA. Recorría las distintas dependencias de la agencia aeroespacial y aprovechaba para conversar con los trabajadores que se iba encontrando durante el recorrido.

En una de las zonas se encontró a un conserje que estaba con una mopa en la mano, dando los últimos retoques a “su zona”, para que ésta quedara impecable por si al Presidente se le ocurría pasar por allí.
Kennedy se acercó al hombre, le estrechó la mano y le dijo: “¿A qué se dedica usted?”. El conserje replicó inmediatamente: “Estoy ayudando a poner a un hombre en la luna”.

Me encanta esta anécdota porque refleja como la Misión de una organización se convierte en el mayor elemento cohesionador de la misma. Independientemente de las funciones que realicen los trabajadores, de las estructuras organizativas de la misma (Departamentos, Áreas, Divisiones, etc) que tendrán unas metas y objetivos específicos asociados, por encima de ellos, se encuentra la Misión de la organización.

El líder (o los líderes por qué no) ha de ser el encargado de transmitir la Misión y reconocer sinceramente todo el trabajo que diariamente se lleva a cabo. Cada tarea, por insignificante que parezca, está contribuyendo a su consecución. Cuando nos sentimos parte esencial de algo ¿verdad que nuestro compromiso se dispara?

sábado, 30 de mayo de 2009

NOS VAMOS A FORRAR!!!



Una multinacional del calzado tenía la intención de abrir nuevos mercados, y enviaron a un delegado comercial a un país subdesarrollado que se organizaba todavía por tribus. Al poco de llegar envió una comunicación a la central: “Negocio imposible. Todo el mundo va descalzo”. Fue cesado fulminantemente y enviaron a otro delegado, al parecer con un perfil más resolutivo. A los pocos días volvió a ver una comunicación “algo distinta”: “Nos vamos a forrar! Todos van descalzos aquí. Envíen 20.000 pares inmediatamente!!”.

La historia anterior no hace más que reflejar como simplemente se trata de establecer un enfoque diferente, un enfoque alineado con nuestros objetivos, por muy difícil que una situación pueda parecer.

Existen personas especializadas en la queja, y esta no es más que un ejercicio de descripción de la realidad, además de unas ganas enormes de querer tener siempre razón refugiándose en las excusas y la culpabilidad de los otros. Porque no cambiamos este marco de referencia. Porque no empezamos a Declarar en lugar de Describir. Declarando expresamos una situación futura que queremos que ocurra, es decir, es el primer paso para que ésta se produzca. A esto le llamo yo Liderazgo, provocar que las cosas pasen.

Es indudable que hay circunstancias, acontecimientos que nos inquietan sobre las que no podemos actuar y que forman parte de nuestra zona de preocupación: la situación económica, el paro, noticias en los medios de comunicación, … Pero todos tenemos una zona de influencia, de acceso directo, sobre la que podemos interaccionar de forma inmediata: perfeccionar el servicio a mis clientes, mejorar la relación con mis compañeros, planificación y organización de mi trabajo, … y así podíamos elaborar una lista extensísima.

Una de las consecuencias de actuar en la zona de influencia es que esta se va poco a poco ampliando, reduciendo de forma progresiva la distancia que existe con la zona de preocupación y transformándonos en personas proactivas, responsables y comprometidas, que siempre tienen algo que decir en cualquier situación.