jueves, 18 de junio de 2009

Man on the Moon


El título del artículo puede probablemente evocar la canción que el grupo norteamericano R.E.M. dedicó al controvertido cómico Andy Kaufman. Nada más lejos de la realidad.

Cuentan que John F. Kennedy se encontraba realizando una visita oficial a los cuarteles generales de la NASA. Recorría las distintas dependencias de la agencia aeroespacial y aprovechaba para conversar con los trabajadores que se iba encontrando durante el recorrido.

En una de las zonas se encontró a un conserje que estaba con una mopa en la mano, dando los últimos retoques a “su zona”, para que ésta quedara impecable por si al Presidente se le ocurría pasar por allí.
Kennedy se acercó al hombre, le estrechó la mano y le dijo: “¿A qué se dedica usted?”. El conserje replicó inmediatamente: “Estoy ayudando a poner a un hombre en la luna”.

Me encanta esta anécdota porque refleja como la Misión de una organización se convierte en el mayor elemento cohesionador de la misma. Independientemente de las funciones que realicen los trabajadores, de las estructuras organizativas de la misma (Departamentos, Áreas, Divisiones, etc) que tendrán unas metas y objetivos específicos asociados, por encima de ellos, se encuentra la Misión de la organización.

El líder (o los líderes por qué no) ha de ser el encargado de transmitir la Misión y reconocer sinceramente todo el trabajo que diariamente se lleva a cabo. Cada tarea, por insignificante que parezca, está contribuyendo a su consecución. Cuando nos sentimos parte esencial de algo ¿verdad que nuestro compromiso se dispara?